lunes, 15 de octubre de 2012

La muerte justito después de la vida.

Colorido cementerio en La Rinconada

Para los pueblos originarios de América la muerte al igual que la vida era la continuación de un mismo ciclo natural. El alma, ser o espíritu trasuntaban espacios simbólicos concretos bien diferenciados y con entidad propia. Es así como -por ejemplo- en la cultura Toba, cuando una mujer no puede quedar embarazada acude a un Piogonak (curandero o médico tradicional) que puede hablar con Nogotolek Lta, el Rey de los Niños que aun no han nacido y esperan ser engendrados. Pero la muerte y el nacimiento no era concebida como el final o principio de esa persona, sino como el cambio de un estado a otro. Esto no eximía por supuesto, de la nostalgia y la alegría por la presencia física y de aquellos rituales-acompañamientos a esos nuevos estados. En el micro de hoy les ofrecemos algunos testimonios que, sin subestimar la complejidad del asunto debido al sincretismo cultural, nos sugieren huellas de aquellas costumbres. 

ID: T3-M42
Fecha de emisión: 12-10-2012
Nombre: La muerte justito después de la vida.
Formato: MP3
Duración: 2´21´´



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